Andando, soñando quizá.
Así empiezan los días
en los que la vida
ofrece cuartel para descansar.
Andando porque mientras se vive,
su propio movimiento
nos expulsa de la inactividad.
Soñando,
sólo por tener un propósito,
una dirección.
Pero es este mismo andar,
ora acelerando el pulso
ora llamándonos por nuestros nombres,
quien nos mantiene despiertos
aunque lo que queramos
sea soñar.
Andar,
quizá para soñar.
O soñar,
quizá para andar.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir
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