que recuerdan otro, más profundo.
¿Quién no ha visto cómo
al milagro de una sonrisa
se sana el dolor y el alma?.
La sinceridad es una mesa,
ancha, en la que sentarse
a degustarse las almas,
tan prolíficas al cabo de tanto.
Sin embargo, qué ausentes
se encuentran aquellas sillas,
qué silencios no malpervertirán
sus corazones ardiendo libres,
qué muerto no podrá ser alzado
por sus palabras, siempre vivas.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir