ahora me miraré al espejo.
Sonrisa de la que no me quejo
deja asomar sabia la rosa.
Flores tiernas besadas en mano,
sonrosando impúdicas mejillas,
se reflejan en las dos orillas
de este mirador, mostrando sano
los dos ojos, ambos percibiendo
destellos que impactan a cientos
sobre la imagen, muy lentos...
como si acompañasen, siendo,
al reflejo de vida ausente,
luz, para que en mi corazón
sienta la paz de la razón;
mi propio pensamiento silente.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir