Un amante espera impaciente.
Su amor incandescente lo devora,
lentamente,
y a deshora.
El amado es aire por respirar,
un soplo de la esplendorosa vida,
un amor...
sin medida.
Al amor juegan cuando pueden
en un silencio que los ampara,
y aunque no se escucha la palabra,
ambos -amante y amado- suelen...
saber que se sienten al unísono
asidos a un beso primigenio.
Un baile eterno como un sueño
danzan sin moverse del sitio;
sus almas se transmutan
en dos llamas del mismo fuego
que en un lazo, apunta al futuro
consumiendo todo carbón pasado.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir
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