un santo al que poder acudir
cuando el frío apareciera en la noche
y no tuvieran remedio para su vivir.
También vendría bien que siempre, siempre
estuviese disponible su servir,
en los días que el trasnoche
no diera lugar al descanso redentor.
Pero no existen estos santos del amor
y si existen, no los conozco yo.
Hay noches que no están,
como si tuviesen un pacto de ausencia,
y doy vueltas liando las sábanas
tratando de conciliar el deseo de ti;
cuanto más trato de descansar
mayor es el recuerdo de tu ser,
tus manos la última vez,
tus labios en frenesí rosado
posados en mi vientre ardiente,y nuestras manos encontrándose
a cada centímetro, bendiciendo
estas obras de la naturalezaque nos dejan prestadas
tan sólo por unos días.Y esto que cuento tan grande es,
que en los breves momentos que
de descanso me da esta fiebre,
pienso...¿es que no lo ves?.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir
![]() |
| Ama a tu prójimo como a ti mismo. |

No hay comentarios:
Publicar un comentario