queda una huella en el camino,
sentencia que allá en el ocaso
se convierte en rosa del destino.
Flor bendita que generosa se abre
para que quien su alma labre,
encuentre en pétalos sedosos
deleite de aromas dadivosos.
Allá en el horizonte bella estalla
la corola dorada de nuestro sol,
-la luna es tímida y hoy calla-.
Un manto sonrosado extiende
como el más grande gesto altruista.
Disfruta de la luz quien la entiende.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir
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