al menos para los que aquí
aún quedamos. Más o menos contentos,
más o menos de acuerdo con todo.
El mediodía asciende por la pared,
donde tantas espaldas han reposado;
es momento de un buen trago,
y conversar, si se versa algo.
Ya se vierte la tarde en la plaza,
los niños, inocentes, la pisotean,
han aprendido otro juego y
los adultos ya miran la luna.
Ahora que la noche nos convoca
con su celeste cortejo diamantino,
todos descansamos de este destino
que es sobrevivir y estar alegres.
J.Javier Fernández ~ PoetaVerdamir
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